Lotus Flower.

No recuerdo hace cuanto tiempo leí un dialogo, en esos “años aquellos donde era joven y guapo” y todavía no tenia (tantos) “pelos púbicos” me pareció cruel y lleno de tristeza. Ahora con los años sobre mi cabello y las entradas que se hacen mas pronunciadas en mi frente; lo entiendo como una de las historias mas románticas que jamas imagine.

Habían pasado casi ya 7 años desde la  ultima vez que la vio, le temblaban las manos y por un momento pensó que estaba cometiendo un gran error. Quizo detenerlo todo. Pero había comprendido que era la mujer con la que quería estar el resto de su vida.

Los chicos ya estaban en posición, ya tenían los instrumentos listos y su mejor amigo le confirmo que, en efecto, ella todavía viva en esa casa.

Hizo una seña y los chicos empezaron a tocar su canción favorita, la canción que años antes les hizo conocerse y despedirse. Mientras los “sintes” rasgaban cada jodido recuerdo, sintió su corazón explotar, las manos se le llenaron de sudor en segundos y un extraño hueco en el estomago le hizo sonreír. Recordó como fue que se hicieron amigos, como esa amistad se transformó en la experiencia mas enriquecedora de su vida, como fue que le abandono para no herirlo cuando le confeso que se había enamorado; después ella no soportaría tenerlo lejos y regreso con una bella disculpa y la promesa mas maravillosa que él hubiese escuchado: te amo, le dijo. Le parecieron vidas enteras las que pasaron juntos, se compartieron como se les antojo, se volvieron locos y enamorados… y se hicieron un daño que nunca alcanzaron a comprender y por el que decidieron alejarse definitivamente uno del otro…

Ya hacían 7 años… y la canción casi terminaba, el chico de la batería, emocionado e intoxicado por la idea de ser parte de una historia que se volvería leyenda, concluyo la pieza con un suave golpecito al tambor.

La puerta de la pequeña casa se abrió tan lentamente… todo el mundo se quedo en un macabro silencio, la gente que se había acercado no comprendía lo que estaba pasando y todos miraban a la puerta, esa puertita azul testigo de su primer beso. Una silueta se presento, ella en toda su maravillosa belleza, conservaba su corte de los 60’s, su manera de vestir tan casual, el vestido de flores naranjas  le hacia juego a las gafas rosas y los tenis de tela con rayas de colores.

Él se quedo tan impresionado; la maravilla de mujer que le había enseñado a vivir seguía teniendo “ese no se que, que que sé yo, que no se como”. Y emocionado por las lagrimas que a ella le recorrían los pómulos rosas y el mentón solo le sonrió.

Se acercaron lentamente y cuando lo tuvo suficientemente cerca le extendió el brazo acariciándole el rostro y le dijo con la voz entre cortada por el llanto:

– “Jamas, nunca, hasta el día que me muera, no habrá un ser humano, ni un hombre, ni un caballero al que pueda amar tanto como a ti… hasta el final de los tiempos…

El comenzó a llorar de emoción.

…pero ahora amo a otro. Vete.”

Lo despidió con un beso en los labios y una mirada llena de ternura. Se dio la vuelta y entro a su casa cerrando suavemente la puertita azul de metal. Todos los demás agacharon la cabeza o se miraron entre si, enseguida él hizo otra señal con la mano y los chicos comenzaron a tocar la misma cancion.

– Una ultima vez y todos a casa. Dijo mientras saboreaba una extraña felicidad.

P.d.: Que hermosa canción https://www.youtube.com/watch?v=dRy8Zav4QJg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s