Entre humanos y perros no hay diferencia.

Hace poco, sentado en la fría banquita de la plaza me percataba de un hecho que me dejo pensando; Un niño y su cachorro jugando junto a la fuente, la típica imagen del amo consintiendo a su mascota… algunos metros lejos un adolescente tratando de alejar a su perra (mascota) para que no le siguiera. Los perros y los humanos son iguales.

¿Por qué la mascota del adolescente se esmera en seguirle si sabe que el dueño no lo requiere así?, ¿Si el niño supiera las consecuencias a corto plazo que tendrá el hecho de estar jugueteando de esa manera con su mascota (seguirle a todas partes, pedirle alimento solo a él cuando este tenga hambre, querer jugar aunque él no lo quiera) seguiría haciéndolo?.

Las relaciones interpersonales se pueden interpretar de la misma manera. Una Persona A le da una recompensa a una Persona B, supongamos que en este caso sentimental (aprecio y cariño) la Persona B entenderá que cada vez que haga algo que sea bueno, impresione o mantenga satisfecho a la Persona A, tendrá algo a cambio; con esto comienza a desarrollar un sentimiento de lealtad y necesidad. Los humanos igual, y mas cuando se trata de sexo (del bueno). Siempre he visto relaciones sociales en las que la Persona A no quiere tener interacción con la Persona B, pero esta segunda sigue ahí, aunque el otro no lo requiera, peor aun; aunque le desprecie, es a lo que (metafóricamente) el Boss llama: Efecto pelota de frontón. Este es muy fácil de entender; cuanto mas fuerte le pegues a la pelota, mas rápido rebotara y regresara hacia ti. Así de fácil se pueden explicar muchas personas.

Cuando una Persona A tiene una relación ideal (gustosa, con intereses comunes y sobre todo con respeto –todo esto subjetivo, no me atrevo a generalizar algo tan complejo, pero me concentro en el sentimiento de equilibrio y felicidad que ciertas relaciones pueden otorgar-) con una Persona B, esta se va fortaleciendo, florece y las dos partes comienzan a construir un lazo del que son inconscientes, pero en algunas ocasiones uno de ellos tiene que ser “el perro”. Olvida que no siempre habrá recompensa y que algunas veces habrá mascotas mejores para su amo… ahí todo cambia, como con los humanos.

Hay relaciones que son increíbles, basadas en la sinceridad y el desinterés, donde ninguna de las partes quiere algo en especial del otro, solo se disfrutan. Como con los niños y sus mascotas, el niño elije que mascota sea la que: “hasta que la muerte los separe”, los humanos en sus relaciones interpersonales también.

P.d.: Perro que ladra no muerde.

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