Carta abierta a Enrique Peña Nieto.

C. Enrique Peña Nieto

Me dirijo a usted con el debido respeto y con la amabilidad con la que me referiría a cualquier otro ciudadano.

Esta carta tiene como único fin expresarle una opinión personal, es una forma de mostrarle mi manera de pensar sobre su persona; uno de los ciudadanos que quieren tomar las riendas del país en el que vivimos. Me siento obligado a darle esta opinión, en ningún momento a favor de algún partido político, ni mucho menos queriendo escandalizar al suyo.

Quiero expresarle lo siguiente:

Señor, usted no es apto para ser Presidente de México. Por favor no me lo tome a mal, aunque sé que puede ser la cosa mas difícil dado que ese ha sido su fin desde hace años y seguramente no deja de ser la meta que quiere (necesita) para tener felicidad en su existencia. Igual que usted yo nací en  México, mis padres son mexicanos… he visto junto con mis amigos  esplendorosos lugares (sin ir tan lejos en mi pueblo; San Juan Z.) con los que cualquier persona del mundo se podría maravillar, he conocido a gente preciosa (en todos los sentidos de la palabra) que han puesto su confianza en mí y que gracias a Dios he conservado, me he enamorado de una mujer mexicana, tengo un trabajo en el lugar donde vivo que me hace feliz y en el que sirvo de la mejor manera basado en mis convicciones, en mis creencias y por supuesto en mi conocimiento y experiencia. No dudo de ninguna manera que usted también quiera a su país como yo o cualquier otra persona que viva aquí, con sus amigos cercanos, con todos los lugares que ha visitado y con los que se ha sorprendido, con la confianza que le tiene su familia, personas queridas… con el México que confía en usted para hacer un cambio. Así también conocemos el otro lado de nuestro país, donde se hacen acuerdos para destruir el lugar donde vivimos por dinero (mucho o poco), en el que el narco pacta con los funcionarios para poder gobernar “a su ley”, donde hemos sido víctimas de la delincuencia descaradamente y esta se ha quedado impune, donde la gente muere y mujeres son violadas por “decisiones equivocadas”, en el que padecemos sed y hambre, en el que desafortunadamente el miedo prevalece ante la esperanza de alguna persona que nos pueda ayudar. A veces (con todo esto) es difícil conservar la fe, y no se culpa a nadie. Usted me entiende, porque se siente identificado con lo anterior, porque la mafia que lo auspicia (Los nombres son más que conocidos) no tienen piedad de nosotros y ha sido testigo de ello. Todos aquí somos seres humanos y merecemos vivir en paz. Y es que probablemente sea víctima de las circunstancias: amó a su familia, ellos quisieron lo mejor para usted, le dieron todo lo que consideraron y se desarrollo profesionalmente sin poder decir: “no quiero ser político”. No lo sé; por que personalmente no le conozco, no sé cuáles sean las razones para querer el alto puesto o más bien no quiero saberlas; porque es cierto que al final los hechos hablan por si mismos y las cosas buenas que ha hecho nunca sobrepasaran las malas. Es también la falta de cultura y capacidad intelectual que (sin quererlo) ha exhibido en los medios. ¡Por eso no debe ser Presidente de nuestro México! Porque yo sé muy bien que no hay persona a la que no tenga algo que reprochársele, no hay nadie que pueda ser juzgada y salir con el guante completamente blanco. Pero en su caso… Señor, debe de saber: esto en un Presidente es inaceptable.

Por favor si usted quiere a nuestra patria: Desista.

Yo no voy a decirle que alguno de sus contrarios es mejor para llevar este país por el sendero que necesita, es más, para serle sincero ni siquiera yo sabría cual es “ese camino”. Tengo mi opinión sobre sus contrincantes y apoyo a uno de ellos (lo considero mi obligación como participante de la construcción de la democracia) con argumentos y sabiendo que necesito de estos hacerme responsable. Y sin entre mezclar mi pensamiento político; solo de ser humano a otro humano, de ciudadano a ciudadano… No siga torturándonos de esta manera, porque también ha de saber que usted implanta el miedo consistente de una incertidumbre abrumadora y sombría hacia el futuro.

Mírese al espejo, recapacite sobre el valor de la vida, sobre el amor y la lealtad, sobre la honestidad y el respeto. Le pido con el corazón en las manos que piense en todo el país, en su familia y en la mía… Piense que cosas realmente malas van a pasar si llega a “La Silla”, estamos a un paso de la revolución social, estamos en crisis, estamos faltos de esperanza… Le pido que no nos quite la que  nos queda.

P.d. Yo sé, como muchos mexicanos que para ser feliz no se tiene que ser presidente de un país. Amablemente y con toda humildad le digo que: adquiera experiencia, cultívese de las maneras más exigentes posibles (intelectual y espiritualmente), siéntase listo para ser presidente de un país, vuelva a intentarlo después con más sabiduría. Hágalo por nuestro México.

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P.d. Estoy casi seguro de que esta carta jamás pasara por los ojos de Enrique, y que si así fuera sería desechada, pero hoy he aprendido que vale la pena no quedarse callado.

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