Una noche, un día. Parte II.

[…] Cuando me desperté seguía haciendo mucho frio, pero como continuaba teniéndola en mis brazos no quería darme cuenta de ello. Dormir en el piso, además de ser incomodo es doloroso, eso mismo hizo que me levantara y enseguida mire el reloj; ¡habían pasado menos de 3 horas, el sol comenzaba a salir en un horizonte confuso por las nubes grises, la lluvia no había parado.

Ella se levanto enseguida, miro a su alrededor y me sonrió (cada vez que lo hacía sentía como si me hiciera caer en una trampa). Conversamos 5 minutos, sorprendiéndonos (todavía) de lo que estaba pasando. Nos dimos cuenta de que con ese frio no la pasaríamos nada bien, después de pensar a donde podríamos ir, le propuse mi casa… mi cuarto en particular (y para que quede claro, sin ninguna intención de por medio) y con mucha duda y algo de desconfianza acepto. Sin ninguna condición y con algunas preguntas… al fin y al cabo la noche no terminaba todavía para nosotros, tomamos el alcohol y el primer taxi que encontramos, cuando llegamos a mi casa no parecía sorprendida y el sueño nos seguía pesando, enseguida entramos a mi cuarto, cerré la puerta y ella destapo la siguiente botella, Yo sinceramente me moría de sueño, pero me contagiaba sus ganas de beber y seguir conversando. Ya me había percatado de que miraba a su alrededor como si hubiera entrado en un museo. Y en un comentario toda la magia comenzó:

¿Por qué tu techo es color café? ¡Si todos deben de ser blancos!

La pregunta no me sorprendió en lo absoluto, pero nos causo mucha gracia. Nunca se la respondí, yo siempre (y seguía siendo así) pensé que era blanco. Nos recostamos en la cama y despacito nos cobijamos como pudimos con el cobertor y las sabanas, que en su tamaño individual sugería muchas cosas… yo no perdí el tiempo y le abrace enseguida. No pareció molestarle.

Después de criticar duramente el color del techo me pregunto por la pintura frente a la cama. Le conté la historia de la que ya hace muchos años habían pasado y recordaba con claridad, luego lo mismo con las que estaban al lado y las vivencias que me habían orillado a colgarlas en ese lugar, también por los dibujos, las manchas de sangre en la pared que estaban enmarcadas, el osito de peluche en el buro… se maravillo al saber que absolutamente todo en mi habitación tenia una gran historia que contar.

Pero hubo algo que la estremeció; le mostré una caja de metal más o menos grande que pesaba considerablemente, le dije que la abriera mientras me iba rápidamente al baño, yo sabía  (recordaba) lo que la caja contenía, pero dejaría que ella lo descubriera: recuerdos en forma de fotografías y cartas de “algún amor” de quien ya no volví a saber desde hace un par de años. Desde ese entonces la había conservado cerrada. Cuando salí del baño y entre nuevamente a mi cuarto me quede bastante impresionado y un poco asustado: Ella estaba llorando.

Me miro con los ojos cristalinos (esos ojos, esa mirada) y sonrió encantadoramente como toda la noche y me confesó que no había podido contenerse, que había sentido como la historia en la caja se convertía en algo suyo…

/Quizá para ella fue solo una experiencia, un momento que la sensibilizó de manera inesperada… para mí se cerraron las puertas del mundo exterior, una burbuja se construyo de manera inaudita y repentina donde solo existimos los dos/.

Guarde la caja y volvimos a recostarnos, nos refugiamos del frio infernal. Le abrace de nuevo y al par de minutos, y no sin antes decirme que no me preocupara, que cerrara los ojos… me quede dormido, ¿Cuánto tiempo?, sinceramente no me importaba, pero sentí que fueron años y mi descansar fue tranquilo, sabiendo que al despertar ella seguiría ahí… cuidando mi sueño. Y me di cuenta de algo curioso: ahora le tenía fe. Ese raro sentimiento en el que confías en alguien sin saber con certeza quién es. Pareciera que ya había conocido lo suficiente o lo necesario. Solo me importaba que estuviera ahí y por supuesto, que no se fuera. Nada más, ni comer, ni el trabajo, ni el espacio… una sensación de bienestar y paz de la que solo yo era consciente.

Cuando abrí los ojos tenía mi agenda en sus manos y escribía, me tomó unos segundos “regresar del sueño” y cuando lo hice vi que firmaba el texto de un par de hojas que acababa de escribir. Le pedí que me lo mostrara y se rehusó tiernamente diciendo que era mejor que me lo leyera. Sus labios, su garganta junto con su lengua pronunciaron lo siguiente.

Heme en un estado conductista; él tan inhumano tan sobrio, tan inherente, a decir verdad me llama la atención y es que la forma en la que se desenvuelve es tan INIGUAL que me hace pensar que no hubiese otra cosa; verlo dormir o pensar o idealiza… su casa sus cobijas, tan el… ¿Qué? Puntos suspensivos. Y todo eso, él te hace creer, te hace jugar, jugar de una manera tan inexacta, estornudos, estornudos que te hacen vibrar, martirizan tu cabeza tan excitantemente. Quisieras, quisiera despertar solo con un beso, con quitar la playera, seguir con el pantalón, el cinturón no es mayor problema, él, él, él abrigando, respaldando, resguardando lo que puede ser una gran parte de ti, que se ha convertido en ti, de ti, es memorable, inusual, casual y brindable. Lunares, pigmentación, cumulo de melanoma, es; es; es; beligerante; beligerante en la forma en la que tus manos que ahora son tu piel son todo, son lo suficientemente vanas para dejarnos, dejarme llevar por la… tres puntos suspensivos MEMORABLES ÉL; ES COMO ES.

Sobre todo por la forma, la forma de sus zapatos, su perchero, el oso, ese oso que te hace pensar que historias guarda, los dibujos, sus dibujos deprimentes que dan asco, que dan asco y que intrigan; música, música que acalla, acalla lo que es visible y que remunera; utopía, utopía en sentido en sentido figurado.

No sé, no sé si te guste, te amargue pero, pero es lo que pienso al venir a tu habitación. Gracias por brindarme tu hospitalidad. P.d. Al fin y al cabo la vida es un chiste. CARPE DIEM.

Atte. **********

Me quede paralizado y el mundo que se había formado para nosotros al entrar en mi cuarto, era en el que ahora ella era la reina. Me había enamorado, pero algo no parecia estar bien…

——–

CONTINUARA…

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