La crisis del mundo.

Hay un problema serio con el mundo. La crisis.

Es total.

Son las personas sin sentido sobre su propia humanidad y el olvidado sentimiento de sacrificio hacia la comunidad. Es la economía (los amos del dinero), enferma de avaricia y egoísmo. Es la política distorsionada y utilizada como método “Darwiniano” de decapitación social (solo sobrevive el más apto), cuyo problema más grande es que no todos tienen las mismas oportunidades para adaptarse, porque todos son (y quieren ser) depredadores adinerados. ¿Que tanta felicidad hay en una ridiculez así?. Es la amistad, que el marketing mundial ha obligado a condicionar de todas las maneras posibles para que las personas se pongan a prueba unas a otras, solo para tener como resultado el “no querer” confiar en nadie. Al final la exigencia es tal, que se vuelve todo imposible.

Pero sobre todo: Es el amor. Vendido y decadente, que en su base es puro y transparente,  que ha quedado en el olvido, nada más para ser superficial, grosero y comercial. Si no hay dinero no hay amor… es una mentira cómoda, que se reproduce a una velocidad inigualable, que funciona, al final de cuentas, como las buenas y exitosas mentiras: Entre mas se diga (y repita) una falacia se termina convirtiendo en una verdad (y para la mala suerte de muchos, en una verdad absoluta). Como muchas cosas, termina siendo relativo.

Porque parece que no es suficiente tener el amor, además se debe de exhibir a un grado morboso… y nunca faltan los voyeristas, por eso siempre hay un éxito sutil; pero no es su culpa, no encuentran otra manera de sentirlo, lo tienen que exponer a todos para que “la envidia” les haga estar convencidos de que lo que están experimentando no es la mentira que ellos mismos perciben.

Este amor es el mismo que se ha contaminado con una vil lucha de egos; personas que quieren sentir el amor reprimiéndolo y controlándolo, sin apostar por el riesgo, ensuciándolo con el miedo y la mentira de maneras “maquiavélicas”. Porque así es la naturaleza humana: Perversa. Control, ego, envidia… ¡que puede haber de amor en esto!

Es que la humanidad se ha vuelto una mala parodia de lo bueno que pudo ser, llenándose de contradicciones y guerra.

Todos piensan que el otro es responsable de lo que pasa en su ambiente, es más fácil culpar a los demás por la estupidez propia (y más rápido). La ansiedad los mata por que prefieren sentir el amor un minuto que TRABAJAR Y PENSAR para tenerlo una vida. Y este engaño absurdo es el que los termina consumiendo, ¡pero el truco final!: Su orgullo. Los salva, les permite escudarse de su conciencia, del daño, de la verdad. Y este termina cobrándoles un precio que realmente nadie está dispuesto a pagar: Una maldita soledad. Que se convierte en una cárcel… de la que ya no hay salida.

¡Claro que no todo está perdido! Porque de la misma manera en la que se está desarrollando esta barbaridad también germina un NUEVO renacimiento, en el que los pensamientos resistentes al consumismo y a la moral ortodoxa convergen… y se siente un alivio.

P.d.:

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