Fast Age. Opiniones varias.

Me ha parecido curioso e inspirador lo que Miri menciona, digo… no es mi ramo, pero la visión precisa y decidida me es más que admirable.
El mundo material se ha caracterizado por que define en gran medida las relaciones sociales y calidad de vida, de igual manera se ha utilizado para denotar poder ante los demás, las posesiones materiales de nuestros antepasados eran sus herramientas y armas, de hecho esta registrado que este ha sido el modo de dominación de cada era en las primeras civilizaciones, es importante observar, como antes las eras duraban más, ejemplo la edad de piedra, se remonta a 2.5 millones de años a. C., a diferencia de la edad moderna o la edad de plástico, que hace referencia a los polímeros, y la del silicio, que bien es llamada así por el auge de los equipos electrónicos modernos, ambas han durado menos de 100 años, sin embargo hay que pensar en lo que viene y es en donde entramos nosotros, la Nanotecnología, si bien los polímeros no engloban al 100% el area textil, podemos alcanzar nuevas tecnologías y avances por medio de los nano textiles, y aprovechar esta etapa, por que como ya mencione, las edades de los materiales cada vez avanzarán mas rápido, es tiempo de hacer algo, saludos amigos.

Mirell Alanis

Fuente

P.d. Mi admiración para una persona tan capaz y sobresaliente.

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¿Por que Björk?

No es porque sea una de las compositoras y cantantes más exitosas de todos los tiempos.
No es porque tenga una apariencia casi perfecta.
No es porque su voz este catalogada como la de una soprano.
No es porque la canción de “unravel” sea la favorita de Tom Yorke.
No es porque golpeara a una periodista.
No es porque Ricardo López se suicidará por ella.
No es por su rareza.
No es por su estilo delicado y exagerado.

P.d. Es por que es arte en ella misma.

La crisis del mundo.

Hay un problema serio con el mundo. La crisis.

Es total.

Son las personas sin sentido sobre su propia humanidad y el olvidado sentimiento de sacrificio hacia la comunidad. Es la economía (los amos del dinero), enferma de avaricia y egoísmo. Es la política distorsionada y utilizada como método “Darwiniano” de decapitación social (solo sobrevive el más apto), cuyo problema más grande es que no todos tienen las mismas oportunidades para adaptarse, porque todos son (y quieren ser) depredadores adinerados. ¿Que tanta felicidad hay en una ridiculez así?. Es la amistad, que el marketing mundial ha obligado a condicionar de todas las maneras posibles para que las personas se pongan a prueba unas a otras, solo para tener como resultado el “no querer” confiar en nadie. Al final la exigencia es tal, que se vuelve todo imposible.

Pero sobre todo: Es el amor. Vendido y decadente, que en su base es puro y transparente,  que ha quedado en el olvido, nada más para ser superficial, grosero y comercial. Si no hay dinero no hay amor… es una mentira cómoda, que se reproduce a una velocidad inigualable, que funciona, al final de cuentas, como las buenas y exitosas mentiras: Entre mas se diga (y repita) una falacia se termina convirtiendo en una verdad (y para la mala suerte de muchos, en una verdad absoluta). Como muchas cosas, termina siendo relativo.

Porque parece que no es suficiente tener el amor, además se debe de exhibir a un grado morboso… y nunca faltan los voyeristas, por eso siempre hay un éxito sutil; pero no es su culpa, no encuentran otra manera de sentirlo, lo tienen que exponer a todos para que “la envidia” les haga estar convencidos de que lo que están experimentando no es la mentira que ellos mismos perciben.

Este amor es el mismo que se ha contaminado con una vil lucha de egos; personas que quieren sentir el amor reprimiéndolo y controlándolo, sin apostar por el riesgo, ensuciándolo con el miedo y la mentira de maneras “maquiavélicas”. Porque así es la naturaleza humana: Perversa. Control, ego, envidia… ¡que puede haber de amor en esto!

Es que la humanidad se ha vuelto una mala parodia de lo bueno que pudo ser, llenándose de contradicciones y guerra.

Todos piensan que el otro es responsable de lo que pasa en su ambiente, es más fácil culpar a los demás por la estupidez propia (y más rápido). La ansiedad los mata por que prefieren sentir el amor un minuto que TRABAJAR Y PENSAR para tenerlo una vida. Y este engaño absurdo es el que los termina consumiendo, ¡pero el truco final!: Su orgullo. Los salva, les permite escudarse de su conciencia, del daño, de la verdad. Y este termina cobrándoles un precio que realmente nadie está dispuesto a pagar: Una maldita soledad. Que se convierte en una cárcel… de la que ya no hay salida.

¡Claro que no todo está perdido! Porque de la misma manera en la que se está desarrollando esta barbaridad también germina un NUEVO renacimiento, en el que los pensamientos resistentes al consumismo y a la moral ortodoxa convergen… y se siente un alivio.

P.d.:

El problema con mis detractores.

Mujeres, muchas de ellas por doquier, el mundo está lleno, en una cantidad menor hay masculinos. Todos nosotros tenemos la obligación social de vivir en paz, armonía y respeto. Esta será la única manera en la que podremos alcanzar un nivel de “felicidad en comunidad”, y es que cualquiera puede decir que no necesita de las personas de su medio ambiente (la autosuficiencia está de moda, egoísmo humano en un estado puro disfrazado de independencia. Hipócritas), pero nada más alejado de ello, porque no es la necesidad del otro, sino la influencia que este pueda causar en cada uno de nosotros y sobre todo; cómo podemos manejarnos ante esto.

En un caso particular (el mío), en un ambiente en particular (mi pueblo), en una sociedad en la que me desenvuelvo (de tradiciones ortodoxas y poco tolerantes) es difícil desenvolverse, cultivarse o destruirse sin llamar por lo menos un poco la atención; y claro que uno está dispuesto a pagar ese pequeño precio, pero cuando “el ahorro” de toda esa “critica” pesa de tal manera que, además de ser una pérdida de tiempo, el constante reclamo por tener que explicar y desmentir razones que no existen se hace presente. Estúpidamente molesto, ya que en ningún momento nadie nos obliga a soportarlas (¡Y quien se ve obligado a sobrellevarlas somos nosotros!).

Lo que se debe hacer, en principio: es ignorar. La manera más eficaz de que “los detractores” le resten importancia a las vidas ajenas y dejen de hacer ruido. Es así de fácil, aunque el desconocimiento de las circunstancias con las que se juzga a una persona pueden hacer que “los dimes y diretes”  cobren sentido sobre sí mismos, es decir, aunque no estén basados en argumentos reales o hechos verídicos (después de todo; la mentira que se dice miles de veces termina por convertirse en verdad).

“Él vio todo y no hizo nada”, “hackeo la cuenta de mi esposa”, “La esta acechando porque se lo come la envidia”, “es gay”, “se cortó las venas por mujeres”, “dijo esto (o aquello) sobre “x” persona”… todas estas oraciones claramente difamatorias tienen como fundamento solo la ignorancia sobre el contexto real de los hechos. Nunca nada debe juzgarse si no se conocen las evidencias totales y mucho menos dar por hecho una verdad impuesta y absoluta.

Pero las palabras tienen un valor cuando son pronunciadas con el acento “dramático”, “serio” o “despectivo” correcto. Personas “limpias” en apariencia y “bien portadas” superficialmente hacen estas sentencias con el solo objetivo de ser destructivas. ¿Y qué más da? Al final del día uno tiene que decidir a quién  quiere convencer y a quien quiere mandar directo a la mierda; pero justo ahí, en el momento en el que visualizamos a las personas “queridas” en las que necesitamos confiar (y por tanto también que confíen en nosotros) es un momento de riesgo y es necesario aceptarlo, porque todo puede pasar. En definitiva, los humanos no estamos hechos para estar solos; y vivir en paz se convierte en una necesidad, pero va en contra de nuestro instinto animal y aquí justamente es cuando tenemos la oportunidad de convertirnos en humanos racionales, dejemos el odio, la envidia, la hipocresía para las bestias. Por favor.

P.D. A mis detractores: Un cordial abrazo.

Carta abierta a Enrique Peña Nieto.

C. Enrique Peña Nieto

Me dirijo a usted con el debido respeto y con la amabilidad con la que me referiría a cualquier otro ciudadano.

Esta carta tiene como único fin expresarle una opinión personal, es una forma de mostrarle mi manera de pensar sobre su persona; uno de los ciudadanos que quieren tomar las riendas del país en el que vivimos. Me siento obligado a darle esta opinión, en ningún momento a favor de algún partido político, ni mucho menos queriendo escandalizar al suyo.

Quiero expresarle lo siguiente:

Señor, usted no es apto para ser Presidente de México. Por favor no me lo tome a mal, aunque sé que puede ser la cosa mas difícil dado que ese ha sido su fin desde hace años y seguramente no deja de ser la meta que quiere (necesita) para tener felicidad en su existencia. Igual que usted yo nací en  México, mis padres son mexicanos… he visto junto con mis amigos  esplendorosos lugares (sin ir tan lejos en mi pueblo; San Juan Z.) con los que cualquier persona del mundo se podría maravillar, he conocido a gente preciosa (en todos los sentidos de la palabra) que han puesto su confianza en mí y que gracias a Dios he conservado, me he enamorado de una mujer mexicana, tengo un trabajo en el lugar donde vivo que me hace feliz y en el que sirvo de la mejor manera basado en mis convicciones, en mis creencias y por supuesto en mi conocimiento y experiencia. No dudo de ninguna manera que usted también quiera a su país como yo o cualquier otra persona que viva aquí, con sus amigos cercanos, con todos los lugares que ha visitado y con los que se ha sorprendido, con la confianza que le tiene su familia, personas queridas… con el México que confía en usted para hacer un cambio. Así también conocemos el otro lado de nuestro país, donde se hacen acuerdos para destruir el lugar donde vivimos por dinero (mucho o poco), en el que el narco pacta con los funcionarios para poder gobernar “a su ley”, donde hemos sido víctimas de la delincuencia descaradamente y esta se ha quedado impune, donde la gente muere y mujeres son violadas por “decisiones equivocadas”, en el que padecemos sed y hambre, en el que desafortunadamente el miedo prevalece ante la esperanza de alguna persona que nos pueda ayudar. A veces (con todo esto) es difícil conservar la fe, y no se culpa a nadie. Usted me entiende, porque se siente identificado con lo anterior, porque la mafia que lo auspicia (Los nombres son más que conocidos) no tienen piedad de nosotros y ha sido testigo de ello. Todos aquí somos seres humanos y merecemos vivir en paz. Y es que probablemente sea víctima de las circunstancias: amó a su familia, ellos quisieron lo mejor para usted, le dieron todo lo que consideraron y se desarrollo profesionalmente sin poder decir: “no quiero ser político”. No lo sé; por que personalmente no le conozco, no sé cuáles sean las razones para querer el alto puesto o más bien no quiero saberlas; porque es cierto que al final los hechos hablan por si mismos y las cosas buenas que ha hecho nunca sobrepasaran las malas. Es también la falta de cultura y capacidad intelectual que (sin quererlo) ha exhibido en los medios. ¡Por eso no debe ser Presidente de nuestro México! Porque yo sé muy bien que no hay persona a la que no tenga algo que reprochársele, no hay nadie que pueda ser juzgada y salir con el guante completamente blanco. Pero en su caso… Señor, debe de saber: esto en un Presidente es inaceptable.

Por favor si usted quiere a nuestra patria: Desista.

Yo no voy a decirle que alguno de sus contrarios es mejor para llevar este país por el sendero que necesita, es más, para serle sincero ni siquiera yo sabría cual es “ese camino”. Tengo mi opinión sobre sus contrincantes y apoyo a uno de ellos (lo considero mi obligación como participante de la construcción de la democracia) con argumentos y sabiendo que necesito de estos hacerme responsable. Y sin entre mezclar mi pensamiento político; solo de ser humano a otro humano, de ciudadano a ciudadano… No siga torturándonos de esta manera, porque también ha de saber que usted implanta el miedo consistente de una incertidumbre abrumadora y sombría hacia el futuro.

Mírese al espejo, recapacite sobre el valor de la vida, sobre el amor y la lealtad, sobre la honestidad y el respeto. Le pido con el corazón en las manos que piense en todo el país, en su familia y en la mía… Piense que cosas realmente malas van a pasar si llega a “La Silla”, estamos a un paso de la revolución social, estamos en crisis, estamos faltos de esperanza… Le pido que no nos quite la que  nos queda.

P.d. Yo sé, como muchos mexicanos que para ser feliz no se tiene que ser presidente de un país. Amablemente y con toda humildad le digo que: adquiera experiencia, cultívese de las maneras más exigentes posibles (intelectual y espiritualmente), siéntase listo para ser presidente de un país, vuelva a intentarlo después con más sabiduría. Hágalo por nuestro México.

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P.d. Estoy casi seguro de que esta carta jamás pasara por los ojos de Enrique, y que si así fuera sería desechada, pero hoy he aprendido que vale la pena no quedarse callado.