¿Por que Björk?

No es porque sea una de las compositoras y cantantes más exitosas de todos los tiempos.
No es porque tenga una apariencia casi perfecta.
No es porque su voz este catalogada como la de una soprano.
No es porque la canción de “unravel” sea la favorita de Tom Yorke.
No es porque golpeara a una periodista.
No es porque Ricardo López se suicidará por ella.
No es por su rareza.
No es por su estilo delicado y exagerado.

P.d. Es por que es arte en ella misma.

La crisis del mundo.

Hay un problema serio con el mundo. La crisis.

Es total.

Son las personas sin sentido sobre su propia humanidad y el olvidado sentimiento de sacrificio hacia la comunidad. Es la economía (los amos del dinero), enferma de avaricia y egoísmo. Es la política distorsionada y utilizada como método “Darwiniano” de decapitación social (solo sobrevive el más apto), cuyo problema más grande es que no todos tienen las mismas oportunidades para adaptarse, porque todos son (y quieren ser) depredadores adinerados. ¿Que tanta felicidad hay en una ridiculez así?. Es la amistad, que el marketing mundial ha obligado a condicionar de todas las maneras posibles para que las personas se pongan a prueba unas a otras, solo para tener como resultado el “no querer” confiar en nadie. Al final la exigencia es tal, que se vuelve todo imposible.

Pero sobre todo: Es el amor. Vendido y decadente, que en su base es puro y transparente,  que ha quedado en el olvido, nada más para ser superficial, grosero y comercial. Si no hay dinero no hay amor… es una mentira cómoda, que se reproduce a una velocidad inigualable, que funciona, al final de cuentas, como las buenas y exitosas mentiras: Entre mas se diga (y repita) una falacia se termina convirtiendo en una verdad (y para la mala suerte de muchos, en una verdad absoluta). Como muchas cosas, termina siendo relativo.

Porque parece que no es suficiente tener el amor, además se debe de exhibir a un grado morboso… y nunca faltan los voyeristas, por eso siempre hay un éxito sutil; pero no es su culpa, no encuentran otra manera de sentirlo, lo tienen que exponer a todos para que “la envidia” les haga estar convencidos de que lo que están experimentando no es la mentira que ellos mismos perciben.

Este amor es el mismo que se ha contaminado con una vil lucha de egos; personas que quieren sentir el amor reprimiéndolo y controlándolo, sin apostar por el riesgo, ensuciándolo con el miedo y la mentira de maneras “maquiavélicas”. Porque así es la naturaleza humana: Perversa. Control, ego, envidia… ¡que puede haber de amor en esto!

Es que la humanidad se ha vuelto una mala parodia de lo bueno que pudo ser, llenándose de contradicciones y guerra.

Todos piensan que el otro es responsable de lo que pasa en su ambiente, es más fácil culpar a los demás por la estupidez propia (y más rápido). La ansiedad los mata por que prefieren sentir el amor un minuto que TRABAJAR Y PENSAR para tenerlo una vida. Y este engaño absurdo es el que los termina consumiendo, ¡pero el truco final!: Su orgullo. Los salva, les permite escudarse de su conciencia, del daño, de la verdad. Y este termina cobrándoles un precio que realmente nadie está dispuesto a pagar: Una maldita soledad. Que se convierte en una cárcel… de la que ya no hay salida.

¡Claro que no todo está perdido! Porque de la misma manera en la que se está desarrollando esta barbaridad también germina un NUEVO renacimiento, en el que los pensamientos resistentes al consumismo y a la moral ortodoxa convergen… y se siente un alivio.

P.d.:

El problema con mis detractores.

Mujeres, muchas de ellas por doquier, el mundo está lleno, en una cantidad menor hay masculinos. Todos nosotros tenemos la obligación social de vivir en paz, armonía y respeto. Esta será la única manera en la que podremos alcanzar un nivel de “felicidad en comunidad”, y es que cualquiera puede decir que no necesita de las personas de su medio ambiente (la autosuficiencia está de moda, egoísmo humano en un estado puro disfrazado de independencia. Hipócritas), pero nada más alejado de ello, porque no es la necesidad del otro, sino la influencia que este pueda causar en cada uno de nosotros y sobre todo; cómo podemos manejarnos ante esto.

En un caso particular (el mío), en un ambiente en particular (mi pueblo), en una sociedad en la que me desenvuelvo (de tradiciones ortodoxas y poco tolerantes) es difícil desenvolverse, cultivarse o destruirse sin llamar por lo menos un poco la atención; y claro que uno está dispuesto a pagar ese pequeño precio, pero cuando “el ahorro” de toda esa “critica” pesa de tal manera que, además de ser una pérdida de tiempo, el constante reclamo por tener que explicar y desmentir razones que no existen se hace presente. Estúpidamente molesto, ya que en ningún momento nadie nos obliga a soportarlas (¡Y quien se ve obligado a sobrellevarlas somos nosotros!).

Lo que se debe hacer, en principio: es ignorar. La manera más eficaz de que “los detractores” le resten importancia a las vidas ajenas y dejen de hacer ruido. Es así de fácil, aunque el desconocimiento de las circunstancias con las que se juzga a una persona pueden hacer que “los dimes y diretes”  cobren sentido sobre sí mismos, es decir, aunque no estén basados en argumentos reales o hechos verídicos (después de todo; la mentira que se dice miles de veces termina por convertirse en verdad).

“Él vio todo y no hizo nada”, “hackeo la cuenta de mi esposa”, “La esta acechando porque se lo come la envidia”, “es gay”, “se cortó las venas por mujeres”, “dijo esto (o aquello) sobre “x” persona”… todas estas oraciones claramente difamatorias tienen como fundamento solo la ignorancia sobre el contexto real de los hechos. Nunca nada debe juzgarse si no se conocen las evidencias totales y mucho menos dar por hecho una verdad impuesta y absoluta.

Pero las palabras tienen un valor cuando son pronunciadas con el acento “dramático”, “serio” o “despectivo” correcto. Personas “limpias” en apariencia y “bien portadas” superficialmente hacen estas sentencias con el solo objetivo de ser destructivas. ¿Y qué más da? Al final del día uno tiene que decidir a quién  quiere convencer y a quien quiere mandar directo a la mierda; pero justo ahí, en el momento en el que visualizamos a las personas “queridas” en las que necesitamos confiar (y por tanto también que confíen en nosotros) es un momento de riesgo y es necesario aceptarlo, porque todo puede pasar. En definitiva, los humanos no estamos hechos para estar solos; y vivir en paz se convierte en una necesidad, pero va en contra de nuestro instinto animal y aquí justamente es cuando tenemos la oportunidad de convertirnos en humanos racionales, dejemos el odio, la envidia, la hipocresía para las bestias. Por favor.

P.D. A mis detractores: Un cordial abrazo.

Una noche, un día. Parte III.

Parte I . Parte II

De repente ella no parecía estar… era como si estuviera pensando en algo mas, en alguien mas…

/Están empezando a hormiguearme las piernas, ya están próximos los efectos de la pastilla. Debo apresurarme/

Preguntándole que le pasaba no supo-quiso responderme. Repentinamente le dio un trago más a la botella sin piedad, como si deseara morir ahogada de vino; pero pronto me di cuenta de que lo había hecho para anestesiarse, y mientras se acomodaba entre mis brazos… frente a mí se durmió, fue tan repentino, no supe que hacer solo deje que separara mis rodillas con su pierna, se acercara a medio centímetro de mis labios sintiendo su aliento tibio, sus manos en mi pecho, yo me quede congelado, hasta mi respiración se hizo lenta, pero el palpitar de mi corazón estaba descontrolado, salvaje… ¿ella tendría algún fin con todo esto? Y en ese caso ¿Qué planeaba?, cuando el miedo me hacia razonar sobre las respuestas parte de mí pensó-sintió: ¡Que importa! ¡Vive el momento! Ella lo había dicho.

Aun así me sentía incapaz de hacer cualquier cosa, no quería despertarla, estaba solo contemplándola, de una manera que ella nunca comprendería pro que jamás podría verse dormida, frágil e indefensa, con sus labios delgados y rojos como la sangre; su cabello resbalaba por su rostro y fue cuando me atreví a moverme para recorrerlo hacia su oreja lo más lentamente posible… despacio. Pensé. Mi corazón seguía latiendo maniáticamente, algo en mi seguía creciendo mientras la tenia así de cerca, podía no solo oler su perfume sino sentir aroma. Su piel clara, su cabello negro, encontraba cada detalle… lo convertía en una sensación y la hacia mía (¿a ella también?).

No puedo decir con claridad que fue lo que me hizo besarla; si el ansia, su belleza o simplemente las estrellas se alinearon de manera perfecta para darme valor. Primero sus mejillas de la manera más delicada que pude, las acaricie con mis labios, deslizándome por sus ojos, su frente, sin dejar de abrazarla… bese sus labios sin despertar ninguna respuesta… no podía  despertarla o… eso pensaba.

Entre uno de esos besos sin decencia sentí como  sonreía. “Ya estoy despierta” me dijo con su voz suave sin separar sus labios de los míos. Abrió los ojos, yo seguía inmóvil e impresionado por la manera sorpresiva en la que pronunciaba sus palabras. Me abrazo con una mano por los hombros y con la otra detrás de mi cabeza presiono su boca contra la mía; con una elegancia romántica que nunca había conocido.

Nuestros cuerpos confiaron uno en el otro mientras seguíamos besándonos, su lengua consentía a la mía con un masaje de calidad artesanal para luego morder dolorosamente mis labios, mientras nuestros sexos se consentían sobre el pantalón el calor aumentaba rápidamente. Me separo de ella repentinamente solo para comenzar a desabrochar mi pantalón… se detuvo, tomo mi rostro con una de sus manos haciendo que la mirara directamente a los ojos: “¿sí?, ¿así?, ¿ya? Me pregunto. Y clavándole la mirada de la manera más sincera posible le di un “Si”. No dijimos nada más.

Siguieron los besos, muchos de ellos de todas las maneras, mientras se quitaba el pantalón apresuradamente y yo me deshacía del mío. Deseo puro. Me quede pasmado con sus piernas, carne deliciosa de mujer, con su ombligo redondo y su ropa interior delgada, sin ninguna rara ni atractiva forma, era solo que ella la tenia puesta, con eso era más que suficiente para entender que no necesitaba nada más.

Una vez desnudos de la cintura para abajo pude sentirla; esa calidez que ninguna otra cosa o situación puede igualar… estar dentro de ella mientras la veía cerrar los ojos y hacer un gesto de placer; se mordía el labio inferior y movía la cintura de formas que no hubiera imaginado, era despacio pero también lo necesariamente rápido para que el placer tuviera el ritmo y el sabor. Definir su sexo por dentro… mojado y caliente, golpeando delicadamente sus paredes. Yo no sabía que pensar, solo me daba cuenta de que era algo sin igual, de que podía morir en esos momentos sin la menor preocupación… mientras saboreaba su cuello y sus hombros me tomo por la cintura empujándome hacia un costado  y de un ágil movimiento se puso sobre mi. Estaba siendo testigo de un talento sin igual.

Levante su playera  y su “bra” para saborear, sin su permiso, sus senos de tamaño exacto, disfrutándolos como si fuera helado, mordiéndolos cuidadosamente, su pezón rosado endureció tan rico… esto solo debería de ser el paraíso, pensé. Mis manos acariciaron su cintura y espalda solo para presionarla violentamente contra mí, para penetrarla locamente… le gustaba. Ya hacia sudor, su cabello suelto ocultando su cara mientras seguía moviéndose rápidamente y gemía… placer, su cadera, placer, sus gestos, placer, sus manos, placer, sus pies, placer…

Tome sus nalgas como si quisiera arrancárselas, ella nuevamente mordio mi cuello con la furia de una mujer hambrienta y caliente. Todo se repitió una y otra vez, una  y otra más. Ella… su placer y lo que había crecido en mi… miedo de que se fuera.

/Mierda mis ojos se sientes raros…/

Después de eso… de todo y nada, de ir… y venir; mirándonos desnudos sin mucho que decir ella tomo la palabra para contarme sobre un proyecto en el que trabajaba (yo sentí su conversación tan casual que por un momento olvidaba lo que acababa de pasar). Perfección del efecto del “propranolol”, una sustancia con la que se podía olvidar, mientras desarrollaba su conversación no pude contener el sueño… y sin querer dormí, como desde hace muchas lunas no lo hacia, pero ahora con el miedo de despertar y no tenerle cerca para verla reir. Cuando abrí los ojos ya era de noche y ella no estaba junto a mí… eso hizo que pudiera recuperarme más rápido debido al susto. No paso mucho tiempo cuando todavía cansado y con la vista borrosa vi como se abría la puerta lentamente y ella entraba ya vestida y sin indicios de desvelo. Enseguida me tranquilice, en una mano tenía un vaso lleno de vino (¿todavía?, pensé) y en la otra las llaves de mi casa; cuando me ofreció solo le di un trago, hacia mucha sed.

Le pregunte para que necesitaba las llaves. No podía dejar de mirarla con esos nuevos ojos (que ella me había regalado) cualquiera que hubiera sido su respuesta sinceramente no la habría escuchado. Yo seguía intoxicado de su cuerpo y toda la maravilla que encerraba.

“Es que no vas a poder salir de tu casa, ya cerré las puertas con llave”. Me dijo, sin ningún todo de voz en particular.

En ese momento me invadió una felicidad adolecente al pensar que si yo no salía ella tampoco, por lo tanto se quedaría conmigo y no tenía ni idea de cuánto tiempo… pero no importaba, estaba muy equivocado. Cuando iba a decirle algo… se acerco y sus dedos en mis labios lo impidieron.

“cállate y bésame”. Me ordeno.

No puse ninguna resistencia para su beso y pude sentir como ponía “algo pequeño” en mi boca que al momento me supo raro; un dulce supuse. Lo trague, solo quería seguirla besando, comenzó a reír momentos después y me mostro una cajita que decía “Propanolol”.

/Mis manos se están quedando sin fuerzas, ya es casi hora, no creo poder escribir mucho mas/

Me llene de coraje, la mire con desprecio y sorpresa, sin comprender aún por que lo había hecho.

“No puedes vomitar, no lo hagas, no quiero que mueras, tenemos media hora más o menos antes de que…”

/Me invade un mareo aterrador/

Me asuste y levante rápidamente y corrí pero la resaca combinada con el cansancio y la falta de comida me estaban matando y ahora con tanto sentimiento encontrado tenía ganas terribles de vomitar. Tropecé un par de veces antes de llegar al baño (la única puerta de mi casa que no tiene llave), tome un papel y pluma del escritorio antes de salir del cuarto, quiso evitarlo pero no pudo. Mientras escribo ha estado sentada fuera, disculpándose por su “acción necesaria”.

/Es todo… no puedo escribir mas/

Te odio por esto ********.

——–

Acabo de ver todo lo que escribiste mientras estas en el suelo tirado sobre tu vomito. No me podía dar el lujo de que esto continuara, te mentiría si te dijera que no me hiciste sentir algo perturbadoramente placentero, y es perturbador por qué no debería de sentirlo, la próxima semana me casare, siento no habértelo dicho. Alguna vez leerás esto, no recordaras nada, pero se despertara algo en ti y eso será lo que debes de guardar, no lo dejes salir de tu estomago ni de tu pecho. Yo estaré sintiendo lo mismo, te lo prometo.

Con cariño: ********

FIN.

P.d. Esta historia me llega por correo, de un remitente desconocido, pidiéndome que lo publique en el blog, cosa que hice y que al re-leerla me causa algo en el estomago y en el pecho… es curioso, a mi agenda le faltan un par de hojas que no recuerdo haber arrancado.